Ella, mi amada, hermosa es entre todas las mujeres de la tierra,
mariposa que vuela en mi jardín, caracola que camina lento entre los espinos sin rasgar su pecho.
Ella es por la que mi corazón desfallece.
Cuánto quisiera poder tenerla entre mis brazos!
Cuánto quisiera poder recostar mi cabeza entre sus enflautados pechos!
Ella es manojo de flores que adornan más que las alhajas.
Ella es la que me quita el sueño por las noches, la que no me deja dormir, porque aparece entre mis pensamientos cuando quiero cerrar mis ensueñados ojos.
Ella rehuye de mi y aun la amo y poco a poco este amor me va consumiendo, como la gota de agua que se expone ante los pétreos rayos del sol.
Cuánto he sufrido por ella!
Cuántas lágrimas ha derramado mi sufrido corazón sin sentirlas mis ojos y aun la amo!
La amo porque mi amor por ella es más grande que los ejercitos de la tierra.
La amo porque mi amor por ella es como la llama de fuego que nunca se apaga.
Aunque he sido victima de su ahuyentado amor, mi amada sigue siendo para mi, como son las alas para las aves o como las hojas verdes para los arboles.
A veces me pregunto: Por qué la amo tanto? Y llego a la conclusión de que sin ella no puedo vivir, porque al mirar sus bellos ojos, me parecen más hermosos que la luz irradiada por las agujereadas estrellas del cielo. Y al oler la fragancia que sale de su delicada piel, me doy cuenta que es más agradable que el olor de los nardos de mi jardín.
Nuevamente me pregunto, por qué la amo tanto? Y vuelve a mi la inspiración que fluye de mis adentros cuando la recuerdo: es que sus cabellos me parecen más hermosos que la lluvia que cae sobre los campos y su sonrisa es tan tierna como la sonrisa de un niño.
A veces quisiera poder olvidarla porque talvez no soporte más este sufrimiento, pero cuando intento hacerlo, es cuando me doy cuenta de que aun la amo más.
(*_*)
martes, 1 de septiembre de 2009
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